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miércoles, 6 de marzo de 2024

ACACIA DE LA MERCED



La acacia de la Merced está arreglada, serrada su parte muerta y respetada la rama que tomó el relevo en la copa del árbol.


 

domingo, 3 de noviembre de 2019

AILANTO DEL CEMENTERIO

Comparativa de la entrada del cementerio
tras los bombardeos y hoy en día.
Sucesión de especies 
Los cipreses del cementerio son producto de la renovación postbélica.
Las imágenes que tenemos del antiguo cementerio muestran su ausencia y sí la presencia de acacias, ailantos y soforas, tal como podemos constatar en la zona de entrada, donde la alternancia de ellos sigue vigente.
Ailantos en el interior del cementerio
Queremos destacar aquí el ailanto mellado que centra la explanada de la puerta principal. El tronco evidencia daños de impactos cicatrizados que nos inducen a pensar que quizás sea un superviviente del conflicto desarrollado en esta zona de Teruel. Es una hipótesis.



lunes, 20 de mayo de 2019

¿POR QUÉ DEFENDER LAS ACACIAS?

En el catálogo de especies exóticas invasoras en la flora terrestre (p. 124) de la DGA figura la acacia como especie que comporta una alta peligrosidad. A nivel estatal no está catalogada como tal. Después de observar la realidad de estos ejemplares  en nuestro entorno durante décadas (y no lo que dicen los libros), deducimos que esta cualidad no se presenta de forma general, es más, si en alguna ocasión lo han hecho es por la poda de raíz que hace que se multipliquen sus vástagos. Es cierto que en lugares más propicios este árbol de los Apalaches puede comportarse como tal. 
Pero hagamos una observación directa. Una visión aérea de la carretera al Campillo (puede ser la de Mora o tantas otras que marcaron su recorrido con esta especie que sujetaba el terreno y "humanizaba"  el trazado) nos demuestra que las acacias (en verde más claro) se han mantenido en el borde que les adjudicaron, que el encinar circundante sigue siendo eso, que los campos de cultivo no ven sus lindes invadidos por ellas.
Otro tanto identificamos en el Puerto Escandón, donde el recorrido del ferrocarril y sus taludes están afianzados con ellas. Nada demuestra su capacidad para colonizar otros espacios. Con esto queremos decir que una acacia se comporta según el entorno en el que está, que invade donde es muy favorable pero se limita donde no puede y nuestro paisaje la deja arrinconada donde los que las plantaron decidieron.       Las acacias conocieron su época de esplendor en la primera mitad del siglo XX y en algunos lugares puede decirse que fue la especie de moda del modernismo. Sus flores, parecidas a las glicinas, su profusión blanca así como su capacidad para ser modelada la copa y convertirla en una sombrilla invertida hicieron de ella un árbol ornamental de elección. Tomemos como ejemplo Amberes, ciudad próspera donde la alta burguesía habitó un barrio exclusivo, el Zurenborg, en el que los arquitectos más significativos del modernismo dejaron ejemplos de imaginación constructiva. Hoy es una ciudad ocupada por tilos y castaños de indias (especies muy adecuadas a ese nivel de humedad) pero en esta elitista calle son las acacias, cuidadas y modeladas, las que acompañan el vértigo curvilíneo del Art Nouveau. Quizás vuelvan a valorarse en Teruel las acacias en ese revival modernista por el que ha apostado la ciudad en el mes de noviembre.

viernes, 7 de diciembre de 2018

EL PINO DEL CATASTRO

En la parte posterior del edificio del Catastro de la Avenida Sagunto queda un pino singular porque permanece solo. Su porte indica una edad superior a los que se encuentran enfrente, en el parque.
Está protegido por un seto tal como se hacía en la jardinería tradicional. El entrante del edificio también ha permitido su conservación al no quedar pegado al muro.
En la fotografía de 1957 se ve el reciente edificio y si ya estaba plantado era muy incipiente su resalte.

domingo, 10 de junio de 2018

EL VÁSTAGO RESISTENTE DE LOS OLMOS DE LA CARRETERA DE ALCAÑIZ

 Aquellos olmos que nos acompañaban en el camino por la carretera de Alcañiz, como en otras carreteras, fueron eliminados tiempo ha. Pero con esa resistencia de quien ha estado aquí y no tiene por qué irse, uno de ellos pudo rebrotar. Se encuentra en el interior de una valla, esto, junto con el abandono del pajar trasero y de toda la pieza, ha permitido que fuera creciendo poco a poco, con troncos diversificados y con muchos rebrotes cercanos. Las benditas lluvias de esta primavera privilegiada le ha insuflado el vigor que evidencia su copa y sus hojas.
En la imagen pequeña se puede apreciar la existencia del pajar (imagen grande) y del olmo en 1957. Una construcción en tapial que ha resistido el paso del tiempo desprovista como está de cubierta.

sábado, 7 de abril de 2018

LA ALTA ACACIA DE LA GLORIETA

La pared derribada del gobierno civil que Robert Capa fotografía como ventana a la desolación muestra un árbol llamativamente alto para la ubicación del suelo respecto al lugar de la fotografía. Es un árbol joven todavía y seguramente, como todas sus compañeras, es una acacia. ¿A qué altura estaba esa pared si el árbol está tan visible? ¿Era en la planta calle aunque el punto de vista del viaducto no nos lo indique? Sí, había una acacia más esbelta que sus vecinas como podemos comprobar al comparar la foto con la postal de la Glorieta. Podría ser esta la posición o la que aparece en un segundo plano más al fondo. En todo caso, sí era posible ver la copa de un árbol desde un piso elevado.

domingo, 20 de noviembre de 2016

LA PARRA DEL MERCADO

Que no es un árbol, que no se sostiene sola, que no tiene la misma curva. Sí. Pero está en el mismo sitio, cumpliendo la misma función y describe una línea que invierte la antigua. 
Ahora ya no puede hacer el paréntesis a la casa, ni dar la sombra fresca al interior de una humilde casa; ahí está como testigo del tiempo y de una práctica habitual en las viviendas rurales que ya no queda en esta ciudad.
Entre la foto superior de junio y la inferior, de noviembre, se aprecia el vigoroso y extenso crecimiento que ha tenido la parra en pocos meses.
La casa que sustenta la parra por la noche, cuando se aprecia mejor la huella de la guerra.

lunes, 8 de agosto de 2016

EL ÁLAMO DE LA ALAMEDA

La avenida de Zaragoza siempre ha sido un recorrido que conectaba con la zona de la vega y, como las otras salidas de Teruel, arbolada. Estos han ido cambiando a lo largo del tiempo, por lo menos desde que tenemos fotografías. Hoy hay plátanos en torno a la ermita del Carmen y castaños de Indias en el resto, pero ayer fueron álamos y olmos los que aportaban sombra y protección a los que circulaban por ella, ya sea a pie, en carro o, más tarde, motorizados.
De los olmos, como de todos, no hay vestigio, como no sean los numerosos rebrotes de porte arbustivo que se identifican como herederos andada ya la avenida hacia el polígono.
El único ejemplar que parece perdurar es este álamo nudoso.

domingo, 25 de octubre de 2015

ÁGAVE DE LAS CUEVAS DEL SIETE

El ágave americana o pita es una especie considerada invasora actualmente. Fue introducida en la península en el siglo XVI desde Méjico oriental. La posibilidad de obtener alcohol, fibra de sisal, material de construcción o para sustentar taludes hicieron de ella una planta útil a la vez que muy ornamental.


La especie se adaptó bien, especialmente en zonas cálidas, soleadas, bien drenadas y con heladas ligeras como mucho, estas circunstancias la ha convertido en "especie invasora". Presenta el fenómeno conocido como monocarpismo, es decir, que una vez florece (a los diez años aproximadamente) la planta muere, pero deja un tallo subterráneo de unos 8 o 10 m con hijuelos de raíz. Un sistema que sujeta bien el terreno pero que amenaza con comerse a sus vecinas.
Ahora bien, aquí en Teruel, con un clima no cálido, con heladas intensas, esta especie se convierte en superviviente. En el Bajo Aragón y en el valle de Olba son más abundantes pero en la capital los escasos ejemplares resisten en laderas soleadas y protegidas. Como esta en la abrupta ladera entre San León y Las Cuevas del Siete y además está iniciando su floración. En el mapa del Atlas de las plantas alóctonas invasoras en España (Sanz, Dana y Sobrino, 2004) la ciudad de Teruel no figura como localidad afectada.


martes, 4 de agosto de 2015

CUANDO LOS ÁRBOLES TE ACOMPAÑABAN EN EL CAMINO II (CARRETERA DE VALENCIA)


Las imágenes que Kati Horna captó el 24 de diciembre de 1937 nos hablan del dolor y del desarraigo que tanto marcaron a quienes lo sufrieron. Era Nochebuena y Teruel estaba en guerra. Salir de casa, con lo poco que se podía (o tenía), afrontar un camino no deseado, mujeres, niños, ancianos y, en menor medida hombres como es lógico, es lo que vemos en estas fotografías. 
La niebla de la mañana ya ha levantado (tal como sabemos que hubo ese día por el estudio de Vicente Aupí) y, aunque la temperatura máxima fue de 4º C, el sol dibuja las sombras de la tarde. Los olmos que marcaban la salida de la ciudad tienen el papel, en estas fotos, de recordarnos el invierno y de mostrar que todavía no se habían alejado de la población. Marcados por esa franja blanca venían a subrayar el itinerario y su presencia para la posible circulación.

domingo, 26 de julio de 2015

CUANDO LOS ÁRBOLES TE ACOMPAÑABAN EN EL CAMINO (CARRETERA DE ALCAÑIZ)



Salir de la ciudad, hacia Valencia, Zaragoza, Cuenca o Alcañiz, era un recorrido verde que preparaba la transición hacia el campo. Olmos, plátanos, chopos o acacias daban sombra y solemnidad al comienzo o fin del viaje. De aquellos árboles casi no quedan vestigios, o son sus hijos rebrotados que intentan pervivir en la casa de sus antepasados. Aquí se ven los que conducían la carretera de Alcañiz, unos olmos frondosos de los que quedan pocos signos y sí agradecimiento en la memoria de la sombra que nos cobijaba.

lunes, 22 de junio de 2015

ACACIAS EN TALUD


Las acacias del trazado del ferrocarril han sido elementos básicos en el paisaje ferroviario y no por sus valores ornamentales sino por la función que todavía hoy cumplen.

miércoles, 20 de mayo de 2015

LA ACACIA DE ADULTOS, TIEMPO ATRÁS


A través de esta fotografía de Agustín Sanz Vituri, ese incansable y entusiasta investigador del entorno y de las personas, podemos comparar el estado de la única acacia que queda de otros tiempos con su situación allá por los años 70 (quizás, sobre todo por el vehículo aparcado). Su alto porte e igual distribución de ramas nos inducen a pensar que ya llevaba un tiempo creciendo para dar sombra y hermosura a este edificio educativo que tuvo denominación nobiliaria (condesa de Marín, María de los Ángeles Mellado, esposa de José Ibáñez Martín).

domingo, 3 de mayo de 2015

EL TILO DE LA MISERICORDIA

Tilos del siglo XVII en Berlín
Cuando hacia 1801 trasladaron a los niños huérfanos a la nueva edificación en la denominada entonces Casa de la Misericordia (hospicio y casa de expósitos) quizás vieron el ajardinamiento que, como buenos neoclásicos, diseñaron sus constructores. Quizás siguieron la corriente europea de plantar esos árboles majestuosos, elevados (hasta 40 m), longevos (dicen de 900 años), de hojas cordiformes y propiedades relajantes. Quizás hicieron como en el Berlín del siglo XVII, en la avenida principal, Unter den Linden (Bajo los tilos), y confiaron en esta especie (sus 305 tilos fueron destruidos en la Segunda Guerra Mundial pero cuentan ya con más de 60 años los actuales). Es solo quizás, pero comparando una foto de 1981 (fotografía proporcionada por Ángel Vicente) con la imagen que muestra la actualidad podemos constatar que en 30 años casi no ha cambiado así que no es muy arriesgado suponer que 200 años corren por las venas de este ejemplar único. 
Esta especie está muy poco representada en los jardines turolenses y por eso aún es más llamativa su presencia. También constatar que su ubicación, interior y tras una valla, no permite la contemplación de uno de los mejores árboles de la ciudad.

martes, 7 de abril de 2015

ACACIA DE LA MERCED (Robinia pseudoacacia L.)

La acacia de la Merced posiblemente sea el ejemplar más longevo de árboles plantados en nuestra ciudad para delimitar y adornar el trazado urbanístico. Cuando observamos las fotografías de mayor antigüedad llegamos a un par de conclusiones: antes había más árboles dentro del casco histórico y estos eran casi siempre acacias. De todas las mostradas a continuación solo esta permanece, alterada por el tiempo, podada, enferma, pero firme testigo de un siglo. Si como dicen las fuentes autorizadas puede vivir hasta 200 años bien podría ser objeto de cuidado y respeto por parte de todos.









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