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miércoles, 6 de marzo de 2024

ACACIA DE LA MERCED



La acacia de la Merced está arreglada, serrada su parte muerta y respetada la rama que tomó el relevo en la copa del árbol.


 

miércoles, 12 de agosto de 2020

ANILLAR ÁRBOLES

En abril de 2019 observamos en el último tramo del río Alfambra la aplicación de la técnica de anillar árboles, algo que no habíamos detectado en nuestro entorno. Esta práctica, lejos de la evocación del estudio de los pájaros, no tiene esa función de conocimiento en la silvicultura. Cuenta el ingeniero y agente forestal alemán Peter Wohlleben, en su libro La vida secreta de los árboles, que al principio de su carrera hacía anillar ejemplares jóvenes de hayas con el objetivo de debilitarlos y provocar su muerte para beneficiar a otros ejemplares más fuertes. La técnica consiste en hacer un corte en la corteza como a un metro de altura. Él mismo lo califica de brutal y ha abandonado la técnica porque a la larga producía un retraso en el desarrollo del entorno. En horticultura se emplea, con mucho tiento, para producir árboles más pequeños pero con más fruta.
Las acacias que observamos han sido sentenciadas, por la especie y por la ubicación aun cuando sujeten el terreno en crecidas importantes. No defendemos que se planten acacias en la ribera de un río pero sí que no haya ensañamiento en los ejemplares existentes pues la destrucción solo puede dar lugar a márgenes destruidos.

lunes, 1 de junio de 2020

LA RESPETADA ACACIA DE LAS CUEVAS DEL PUENTE DE LA REINA


PUENTE DEL XIX, ACACIAS DEL XIX

Como corresponde, obra y vegetación acordes.

ACACIAS DE CARRETERA


Como en todas las carreteras que nos circundan y que hoy han sido abandonadas, encontramos las viejas acacias como testimonio del sentido histórico en el uso de las especies vegetales que acompañan las vías de circulación. Hoy son arbustos como los Spartium junceum que lucen amarillos estos días, o las Colutea arborescens, Cytisus scoparius, Nerium oleander, etc. Entonces, las vilipendiadas acacias, circunscritas al borde, peligrosamente al borde.
Estas de la fotografía, hoy dan sombra a la carretera del vertedero de Teruel.

sábado, 27 de julio de 2019

LA LUCHA DE LAS ESPECIES

En el capítulo 2 de Tala de árboles en la ciudad, nos trasladamos a la calle José Torán, una de las vías tradicionales de arboleda, de paseo bajo dosel arbóreo tan afín a un planteamiento de ciudad-jardín con el que nació el barrio del Ensanche.
Calle José Torán con ailantos, acacias y plátanos

Las acacias o los plátanos que han protagonizado los planes de arbolado urbano han caído en desgracia. No en todos los sitios, plazas como la que vemos al lado de El barco de Ávila otorgan el protagonismo que la ciudadanía le ha dado a esta especie de forma tradicional en sustitución de la denominación más política y de evocaciones históricas más conflictivas.

Aldehuela (Teruel)

Sobre los plátanos o plataneros se cierne también la maldición. Su polen, sus enfermedades, las raíces... cosas de los seres vivos vegetales hacen de ellos una especie en persecución. No podríamos entender que el paseo del Espolón de Burgos no tuviera plátanos, o que el palacio Topkapi de Estambul no asombrara tanto por su arquitectura como por sus 91 plátanos monumentales. Allí son tan venerados como las mezquitas que suelen albergarlos en los patios; una señal de tráfico llega a advertir sobre la presencia de ejemplares voluminosos, avisan de que la especie invasora por antonomasia en las ciudades (los vehículos) tengan cuidado con ellos, más vulnerables, valiosos e irreemplazables. 

Tener presente la Carta de Lyon y su fundamentada defensa del árbol en las ciudades  es empezar a comprender que la lucha de las especies tiene que ser la cooperación de las especies en la que todos tenemos algo que ganar.
Valorar los árboles es señal de cultura y no hay que irse muy lejos (a Japón, por ejemplo) para ver cómo los cuidan, miman, incluso cuando ya han muerto y el tronco atestigua su pasado. En La Aldehuela (Teruel) hemos podido ver un ejemplo de este respeto.
Plátano talado en la calle Torán

lunes, 20 de mayo de 2019

¿POR QUÉ DEFENDER LAS ACACIAS?

En el catálogo de especies exóticas invasoras en la flora terrestre (p. 124) de la DGA figura la acacia como especie que comporta una alta peligrosidad. A nivel estatal no está catalogada como tal. Después de observar la realidad de estos ejemplares  en nuestro entorno durante décadas (y no lo que dicen los libros), deducimos que esta cualidad no se presenta de forma general, es más, si en alguna ocasión lo han hecho es por la poda de raíz que hace que se multipliquen sus vástagos. Es cierto que en lugares más propicios este árbol de los Apalaches puede comportarse como tal. 
Pero hagamos una observación directa. Una visión aérea de la carretera al Campillo (puede ser la de Mora o tantas otras que marcaron su recorrido con esta especie que sujetaba el terreno y "humanizaba"  el trazado) nos demuestra que las acacias (en verde más claro) se han mantenido en el borde que les adjudicaron, que el encinar circundante sigue siendo eso, que los campos de cultivo no ven sus lindes invadidos por ellas.
Otro tanto identificamos en el Puerto Escandón, donde el recorrido del ferrocarril y sus taludes están afianzados con ellas. Nada demuestra su capacidad para colonizar otros espacios. Con esto queremos decir que una acacia se comporta según el entorno en el que está, que invade donde es muy favorable pero se limita donde no puede y nuestro paisaje la deja arrinconada donde los que las plantaron decidieron.       Las acacias conocieron su época de esplendor en la primera mitad del siglo XX y en algunos lugares puede decirse que fue la especie de moda del modernismo. Sus flores, parecidas a las glicinas, su profusión blanca así como su capacidad para ser modelada la copa y convertirla en una sombrilla invertida hicieron de ella un árbol ornamental de elección. Tomemos como ejemplo Amberes, ciudad próspera donde la alta burguesía habitó un barrio exclusivo, el Zurenborg, en el que los arquitectos más significativos del modernismo dejaron ejemplos de imaginación constructiva. Hoy es una ciudad ocupada por tilos y castaños de indias (especies muy adecuadas a ese nivel de humedad) pero en esta elitista calle son las acacias, cuidadas y modeladas, las que acompañan el vértigo curvilíneo del Art Nouveau. Quizás vuelvan a valorarse en Teruel las acacias en ese revival modernista por el que ha apostado la ciudad en el mes de noviembre.

viernes, 8 de marzo de 2019

LA RESPETADA ACACIA DE LAS CUEVAS DEL PUENTE DE LA REINA

Zona de poco tránsito, olvidada de la ciudad y sus planes urbanísticos, con función de improvisado tajamar de coches, así está esta acacia. Que los dioses (y el ayuntamiento) protejan su destino.
 El alcorque estrecho no permite recoger las aguas y su ubicación la ha hecho víctima de las maniobras de los coches.
¿Valores? Ya está aquí (valor histórico), es la única (valor de singular en sentido estricto).

jueves, 21 de febrero de 2019

DESARBOLAR EN TIERRA FIRME

La pérdida de árboles en nuestra ciudad ha aumentado su lista con la Tríada de la Estación, esos tres chopos tan bien avenidos que no levantaban aceras ni casi ocupaban el lugar de un coche.
Desde la poda del 2015 a su desaparición hemos seguido su evolución. En este octubre ya se detectó la sequía en uno de ellos, en UNO de ellos.  Hoy ya no hay ninguno. ¿Por qué?, ¿espacio para el siempre sediento parque móvil turolense?, ¿sustitución por arbustos de poco porte y menor complicación?
La poda ha seguido su hoja de ruta y se ha pasado a los jardines de la Estación, allí otra acacia ha caído por la exacta y potente motosierra que la ha reducido a troncos que yacen en su ataúd.
Cuidado, quizás la sierra equivocó su destino y quería actuar sobre la tan denostada morera a pocos metros, esa que ensucia la acera porque no es estéril, porque es árbol, porque vive.


sábado, 7 de abril de 2018

LA ALTA ACACIA DE LA GLORIETA

La pared derribada del gobierno civil que Robert Capa fotografía como ventana a la desolación muestra un árbol llamativamente alto para la ubicación del suelo respecto al lugar de la fotografía. Es un árbol joven todavía y seguramente, como todas sus compañeras, es una acacia. ¿A qué altura estaba esa pared si el árbol está tan visible? ¿Era en la planta calle aunque el punto de vista del viaducto no nos lo indique? Sí, había una acacia más esbelta que sus vecinas como podemos comprobar al comparar la foto con la postal de la Glorieta. Podría ser esta la posición o la que aparece en un segundo plano más al fondo. En todo caso, sí era posible ver la copa de un árbol desde un piso elevado.

jueves, 30 de marzo de 2017

ACACIAS DE LA VENTA DE LOS TOROS


Acacias, las omnipresentes y resistentes acacias. Ejemplares que representaron el arbolado urbano en los medios rurales y la presencia de lo natural en el medio urbano.
Aquí, camino de lo uno y de lo otro, se conservan dos hermosos árboles, con las heridas de la vida, probablemente con el recuerdo de la guerra por su situación.
Una acequia alivia su desgaste.
Ya en la imagen de 1957 se observa la copa frente a las edificaciones que aún perviven.

domingo, 21 de febrero de 2016

LAS ACACIAS APARASOLADAS DE LA SUBESTACIÓN ELÉCTRICA

La poda de las acacias les dan esa versatilidad de portes que se observan en los ejemplares que subsisten. Estas acacias, que contarán con más de 40 años, lo fueron para dotar de sombra la loma trasera del cementerio. Como sombrillas de verano.
Hoy quedan con vida algunas, y no completo el árbol. Son testigos de un cuidado añejo del que quedaron huérfanas sin más compañía que la luz.