Entre 1949 y 1952 se distribuyeron pinos, acacias, nogales, azarollos y chopos, con desigual fortuna como podemos observar hoy en día.
La entrevista del 3 de mayo de 1952 con Fernando Jaime, ingeniero forestal, precisa los objetivos y las actuaciones. Merece la pena su lectura.
Restos singulares de aquella plantación son el único azarollo que perdura y algún nogal muerto.



