martes, 16 de abril de 2019

CREAR UN PAISAJE BÉLICO



Las cicatrices de la guerra en nuestra provincia están presentes en la memoria y en la vida cotidiana. Y más ahora que se museiza cualquier espacio, que los recursos turísticos echan mano de elementos antes despreciados. Proyectos como Atrinchérate o Batallate han dotado de valor a los restos de la contienda, pero quizás no sea incompatible con el respeto hacia la vegetación que ha recuperado su lugar  y dotado de vida al paisaje. 
Un ejemplo lo podemos ver en las trincheras de Escorihuela donde se han eliminado las encinas  y "construido" un paisaje con un ejemplar amnistiado en la cumbre.





viernes, 22 de marzo de 2019

Cuaderno de campo 1

Un árbol invita y ayuda a reflexionar, pensar, implicarse y compartir. Dibujar implica reflexionar, pensar, implicarse y compartir. Sobran palabras para dibujar un árbol.
En el siguiente enlace podéis ver y descargar la recopilación de todos los dibujos que han cabido en el primer cuaderno de campo del blog. ¡Que los disfrutéis!

Cuaderno de campo 1

jueves, 21 de marzo de 2019

HANAMI EN LA AVENIDA SAGUNTO

 No hace falta ir a Japón para disfrutar de este acontecimiento efímero que ellos llaman el sakura (la floración de cerezos o anteriormente los ciruelos) y quedarnos maravillados con el enjambre de pétalos que flotan sobre y bajo nosotros, aquel acto que denominan hanami y que ha trascendido ya el ámbito de su cultura. La moda de los ciruelos rojos (Prunus pisardii) tiene esta faceta única que hay que aprovechar estos días.
 


jueves, 14 de marzo de 2019

VIVIR EN LA PARRA

Pocos topónimos rememoran el pasado campesino y vegetal de la ciudad. En su interior encontramos el recuerdo de alguna parra que le valió el honor de conceder su nombre a una vía antigua que no ha cambiado el nombre desde el medievo. Eso es una calle con raíces y al margen de los vaivenes políticos o coyunturales.
Ya tendríamos que salir de la ciudad histórica (excepto por la calle Clavel) para rastrear referencias botánicas. La adecuación y el intento de revitalización de la bajada a San Julián durante el franquismo tomó las flores que se cultivaban en balcones y jardineras: dalias, jazmines, rosas, azucenas... lo más exótico eran las orquídeas.
Tuvo que llegar la conciencia ecológica para que a finales del XX surgieran denominaciones de árboles: olivos, sauces, tilos... Quizás sea el momento de seguir a la palabra y que esos nombres no sean vestigios de algo que se recuerda y no se ve.

PARRAS ILUSTRES

Las parras se han usado, y se usan (bien es cierto que más en zonas rurales), como elemento estético, productivo y funcional. Lo sabemos. También que han ido desapareciendo. Algunas lucen su tronco arbóreo en invierno demostrando orgullosas su edad. Todas se sitúan en zonas periféricas, San Julián, Arrabal, Los Molinos, la Estación, carretera Alcañiz.



viernes, 8 de marzo de 2019

LA RESPETADA ACACIA DE LAS CUEVAS DEL PUENTE DE LA REINA

Zona de poco tránsito, olvidada de la ciudad y sus planes urbanísticos, con función de improvisado tajamar de coches, así está esta acacia. Que los dioses (y el ayuntamiento) protejan su destino.
 El alcorque estrecho no permite recoger las aguas y su ubicación la ha hecho víctima de las maniobras de los coches.
¿Valores? Ya está aquí (valor histórico), es la única (valor de singular en sentido estricto).

lunes, 4 de marzo de 2019

EL ALMENDRO MADRE

Un árbol es un árbol.
Pero este almendro de 191 cm de perímetro de tronco excede los tamaños de los campos de almendros (que no de almendras) diseminados por los pedregosos montes que circundan la ciudad. Una poda reciente ha respetado la rama florida que todavía tiene este árbol con vocación de pájaro de gran corazón.
Al otro lado de la finca, otro, esta vez de 171 cm, atestigua que otros colosos habitaron la loma.
Ese respeto por los troncos vetustos pero activos nos recuerda la veneración que los ejemplares semejantes generan en Japón.

domingo, 3 de marzo de 2019

LA TRIADA CERCENADA

"Cadáveres" de los chopos de la triada de la estación casualmente encontrados en un lugar fuera del alcance de los ojos interesados.

jueves, 21 de febrero de 2019

DESARBOLAR EN TIERRA FIRME

La pérdida de árboles en nuestra ciudad ha aumentado su lista con la Tríada de la Estación, esos tres chopos tan bien avenidos que no levantaban aceras ni casi ocupaban el lugar de un coche.
Desde la poda del 2015 a su desaparición hemos seguido su evolución. En este octubre ya se detectó la sequía en uno de ellos, en UNO de ellos.  Hoy ya no hay ninguno. ¿Por qué?, ¿espacio para el siempre sediento parque móvil turolense?, ¿sustitución por arbustos de poco porte y menor complicación?
La poda ha seguido su hoja de ruta y se ha pasado a los jardines de la Estación, allí otra acacia ha caído por la exacta y potente motosierra que la ha reducido a troncos que yacen en su ataúd.
Cuidado, quizás la sierra equivocó su destino y quería actuar sobre la tan denostada morera a pocos metros, esa que ensucia la acera porque no es estéril, porque es árbol, porque vive.


viernes, 7 de diciembre de 2018

EL PINO DEL CATASTRO

En la parte posterior del edificio del Catastro de la Avenida Sagunto queda un pino singular porque permanece solo. Su porte indica una edad superior a los que se encuentran enfrente, en el parque.
Está protegido por un seto tal como se hacía en la jardinería tradicional. El entrante del edificio también ha permitido su conservación al no quedar pegado al muro.
En la fotografía de 1957 se ve el reciente edificio y si ya estaba plantado era muy incipiente su resalte.

sábado, 3 de noviembre de 2018

UN SAUCO EN LA VEGA (Cuaderno de campo)


El sauco, cuyos beneficios se hacen notar en pulmones (catarro) y sistema nervioso central (migrañas o insomnio). La naturaleza nos da de comer, aunque se encuentre en el caos de la ciudad.

miércoles, 10 de octubre de 2018

¿Y SI LA CIUDAD FUERA COMESTIBLE?


Acelgas en el viaducto, coles en los alcorques, poleo de monte (Micromeria fruticosa) en el puente de la Reina... ¿Y por qué no aprovechar los resquicios de tierra para recordarnos que la tierra produce frutos?


UN SAUCO EN LA VEGA

El sauco, o saúco, del IES Vega del Turia hace honor a su emplazamiento, al lado del río como le corresponde a la especie y en el instituto que ostenta el nombre del espacio que ocupa. Cuidado, protegido y suponemos apreciado.
Larga vida al sauco.

sábado, 18 de agosto de 2018

LÁGRIMAS POR UN AUSENTE

 La calle Valparaíso lo es menos. El membrillero de su esquina, el único en zona urbana, ha sido talado. Ahora se ve mejor esa lágrima divina que lo respaldaba y su tocón es pedestal de deshechos. Sin árboles, no hay paraíso.


martes, 7 de agosto de 2018

DENOMINACIÓN DE ORIGEN

A veces la adjudicación de un nombre asegura raíces y permite valorar el patrimonio. Enhorabuena por esta iniciativa.

domingo, 29 de julio de 2018

LA FUERZA DE LA NATURALEZA

Renuevos de plátano y ailanto. Duros de matar.
Hay especies que tiene mala fama. Ellas no pidieron venir aquí, pero aquí las trajeron y las plantaron. Ahora las califican de especies invasoras, de alérgenos, de dar sombra a las farolas... Solución: se arrancan, se cortan. Pero son pura naturaleza y tienen espíritu de supervivencia, por eso rebrotan. Entonces aun se cargan más las tintas sobre el carácter "endemoniado" de estos árboles (sean ailantos o plátanos). 

Es verdad que los ailantos se pueden convertir en invasores (véase el cauce del río Guadalaviar en el trayecto Gea-Albarracín) pero en el áspero y seco Teruel esto no ocurre, solo si se les molesta proliferan con su espíritu de conservación. Entonces sí, se multiplican rabiosamente.
Una semana después
Un ejemplo de esta fuerza de la naturaleza lo tenemos en la recientemente expoliada Ronda de Dámaso Torán o en el callejón que comunica la calle San Miguel con la calle Miguel Ibáñez.
Esbeltos ailantos descubiertos en las obras de demolición de la Federación, pocos y ordenados, eliminados después y hoy luchando
 y multiplicando sus esfuerzos.

domingo, 10 de junio de 2018

EL VÁSTAGO RESISTENTE DE LOS OLMOS DE LA CARRETERA DE ALCAÑIZ

 Aquellos olmos que nos acompañaban en el camino por la carretera de Alcañiz, como en otras carreteras, fueron eliminados tiempo ha. Pero con esa resistencia de quien ha estado aquí y no tiene por qué irse, uno de ellos pudo rebrotar. Se encuentra en el interior de una valla, esto, junto con el abandono del pajar trasero y de toda la pieza, ha permitido que fuera creciendo poco a poco, con troncos diversificados y con muchos rebrotes cercanos. Las benditas lluvias de esta primavera privilegiada le ha insuflado el vigor que evidencia su copa y sus hojas.
En la imagen pequeña se puede apreciar la existencia del pajar (imagen grande) y del olmo en 1957. Una construcción en tapial que ha resistido el paso del tiempo desprovista como está de cubierta.

jueves, 17 de mayo de 2018

POBRES, POBRES ÁRBOLES

Iniciamos este blog pensando en los árboles que no son valorados en nuestra ciudad. Se intuía que el repertorio completo sería rápido de hacer por la manifiesta ausencia de árboles en sentido general. No íbamos a hablar de los cedros del Parque de los Fueros, ni de los castaños de Indias de la Estación. Estos comen todos los días y las agresiones son mínimas, además su figura ya forma parte del imaginario colectivo turolense. Porque es así, nos hacemos la imagen de la ciudad con los elementos que les dan vida, la arquitectura, el trazado, y más si estos componentes son la vegetación que nos muestra el paso del tiempo con su crecimiento, floración, cambio de color… En fin, la vida.
Vergüenza: maceteros
colgantes con hiedras 
y geranios de plástico
Sin embargo, podemos decir que ahora la ciudad está sitiada, que árboles singulares ya son todos, porque todos son peligrosos, nos amenazan con su sombra, con las hojas que caen, con un crecimiento que excede el bordillo, con una cuota inventada que no cumplen o sobrepasan, con espacio que quitan a los coches, que alcanzan tamaños intolerables. Se activan medidas que eliminan ejemplares de más de 25 años cuando modificar un alcorque o una acera es cuestión de una mañana, se malignizan especies cuando la más agresiva es la nuestra, se recurren a estudios que nos digan lo que queremos oír y poder alicatar la ciudad, que es más fácil de limpiar, claro. Asumimos que somos animales incorregibles que tres días al año se desbordan y se destroza todo. Cierto, somos incorregibles y abogamos por una ciudad gris con maceteros de plantas de plástico.
Este mismo mes, José Elías Bonells, del Servicio de Parques y Jardines de Sevilla recogía un artículo de Trees for Cities titulado Sin árboles no hay futuro en su blog. Refleja los beneficios económicos y sociales de los árboles urbanos: aumentan el valor de las propiedades, pueden incidir en la reducción de los costes de calefacción y refrigeración si se usan bien, ayudan a crear un sentido de lugar e identidad local (que se lo digan a los extintos olmos de la plaza del pueblo, a los robles y tejos de Junta de la cornisa cantábrica, a los cipreses del cementerio…), constituyen puntos de referencia (quizás haya que hacer un repaso a los topónimos que parten de una denominación arbórea, Manzanera, Perales, Nogueruelas, etc.). Añade también los más evidentes beneficios ambientales: reducir el efecto isla de calor urbano, dar sombra, eliminar el polvo y partículas del aire, absorber y desviar el sonido, reducir la velocidad del viento, dar cobijo a la vida silvestre y mejorar la calidad de un suelo contaminado. Pero quizás el mayor beneficio sea que crean BELLEZA, ese elemento tan poco funcional, tan prescindible y que a todos nos mueve y conmueve.
Cuando los árboles son grandes (y no estos conatos de árboles que se pretenden implantar en la ciudad) mayor es la persecución que reciben; que si una rama puede o ha caído ya, que si es un peligro para la ciudadanía. Un momento. Paramos a reflexionar. Decidido, hay que eliminar los coches, atropellan a los transeúntes, chocan entre sí, aparcan en las aceras con su correspondiente deterioro del medio y enfado de caminantes, contaminan y afectan a la salud diariamente (no solo en época de floración), son especies invasoras y se multiplican vorazmente, generan residuos y se deterioran desde el minuto uno de su nacimiento. Podemos iniciar con ellos la Lista de especies invasoras. En Teruel no nos invaden las acacias o las gleditsias, quizás en otros entornos más benévolos. Aquí un metro de vegetación se vende caro y todos tenemos ese anhelo del verde que nos invade cada vez que volvemos de paisajes del norte.
Ejemplo de que las especies
consideradas invasoras se mantienen
 en su función  y sus límites
Como se dice en el artículo, hay que velar por aumentar la cobertura del dosel vegetal, asegurar que las edificaciones puedan convivir con grandes árboles, implicar a la población en el cuidado y valoración del arbolado (no dar por sentado que la gente es incorregible), mantener los existentes y ampliar el número de árboles por persona (¿y si invertimos ese uno por cada 10 habitantes a 10 por cada habitante?). Vivir con y no vivir contra ellos.
Ahora es tendencia los árboles manejables, pequeños, siempre jóvenes porque son sustituidos por sus clones. Árboles de poco desarrollo en el tiempo, limitados, podados, que los hacen débiles y fácilmente sustituibles, y convierten la jardinería en un cambio de florero pues la planificación de ejemplares se hace con una manifiesta obsolescencia programada (la misma que nos fastidia en nuestros móviles y otros artilugios).
Que los árboles necesitan un cuidado y mantenimiento es claro, son seres vivos. Que es más miedo que realidad, también. Raramente un árbol se rompe o deteriora sin que antes se pueda observar su inminencia. Atención plena al entorno enriquece a todos, no solo al individuo sino a la comunidad que estamos a su sombra.
Camino del Polvorín: Rebrotes de las soforas que fueron taladas  hace unos años (derecha) y ciruelos rojos (izquierda) que sustituyeron 
a las anteriores en la acera incorrecta pues la sombra procede  y es necesaria desde la derecha.