sábado, 18 de agosto de 2018

LÁGRIMAS POR UN AUSENTE

 La calle Valparaíso lo es menos. El membrillero de su esquina, el único en zona urbana, ha sido talado. Ahora se ve mejor esa lágrima divina que lo respaldaba y su tocón es pedestal de deshechos. Sin árboles, no hay paraíso.


martes, 7 de agosto de 2018

DENOMINACIÓN DE ORIGEN

A veces la adjudicación de un nombre asegura raíces y permite valorar el patrimonio. Enhorabuena por esta iniciativa.

domingo, 29 de julio de 2018

LA FUERZA DE LA NATURALEZA

Renuevos de plátano y ailanto. Duros de matar.
Hay especies que tiene mala fama. Ellas no pidieron venir aquí, pero aquí las trajeron y las plantaron. Ahora las califican de especies invasoras, de alérgenos, de dar sombra a las farolas... Solución: se arrancan, se cortan. Pero son pura naturaleza y tienen espíritu de supervivencia, por eso rebrotan. Entonces aun se cargan más las tintas sobre el carácter "endemoniado" de estos árboles (sean ailantos o plátanos). 

Es verdad que los ailantos se pueden convertir en invasores (véase el cauce del río Guadalaviar en el trayecto Gea-Albarracín) pero en el áspero y seco Teruel esto no ocurre, solo si se les molesta proliferan con su espíritu de conservación. Entonces sí, se multiplican rabiosamente.
Una semana después
Un ejemplo de esta fuerza de la naturaleza lo tenemos en la recientemente expoliada Ronda de Dámaso Torán o en el callejón que comunica la calle San Miguel con la calle Miguel Ibáñez.
Esbeltos ailantos descubiertos en las obras de demolición de la Federación, pocos y ordenados, eliminados después y hoy luchando
 y multiplicando sus esfuerzos.

domingo, 10 de junio de 2018

EL VÁSTAGO RESISTENTE DE LOS OLMOS DE LA CARRETERA DE ALCAÑIZ

 Aquellos olmos que nos acompañaban en el camino por la carretera de Alcañiz, como en otras carreteras, fueron eliminados tiempo ha. Pero con esa resistencia de quien ha estado aquí y no tiene por qué irse, uno de ellos pudo rebrotar. Se encuentra en el interior de una valla, esto, junto con el abandono del pajar trasero y de toda la pieza, ha permitido que fuera creciendo poco a poco, con troncos diversificados y con muchos rebrotes cercanos. Las benditas lluvias de esta primavera privilegiada le ha insuflado el vigor que evidencia su copa y sus hojas.
En la imagen pequeña se puede apreciar la existencia del pajar (imagen grande) y del olmo en 1957. Una construcción en tapial que ha resistido el paso del tiempo desprovista como está de cubierta.

jueves, 17 de mayo de 2018

POBRES, POBRES ÁRBOLES

Iniciamos este blog pensando en los árboles que no son valorados en nuestra ciudad. Se intuía que el repertorio completo sería rápido de hacer por la manifiesta ausencia de árboles en sentido general. No íbamos a hablar de los cedros del Parque de los Fueros, ni de los castaños de Indias de la Estación. Estos comen todos los días y las agresiones son mínimas, además su figura ya forma parte del imaginario colectivo turolense. Porque es así, nos hacemos la imagen de la ciudad con los elementos que les dan vida, la arquitectura, el trazado, y más si estos componentes son la vegetación que nos muestra el paso del tiempo con su crecimiento, floración, cambio de color… En fin, la vida.
Vergüenza: maceteros
colgantes con hiedras 
y geranios de plástico
Sin embargo, podemos decir que ahora la ciudad está sitiada, que árboles singulares ya son todos, porque todos son peligrosos, nos amenazan con su sombra, con las hojas que caen, con un crecimiento que excede el bordillo, con una cuota inventada que no cumplen o sobrepasan, con espacio que quitan a los coches, que alcanzan tamaños intolerables. Se activan medidas que eliminan ejemplares de más de 25 años cuando modificar un alcorque o una acera es cuestión de una mañana, se malignizan especies cuando la más agresiva es la nuestra, se recurren a estudios que nos digan lo que queremos oír y poder alicatar la ciudad, que es más fácil de limpiar, claro. Asumimos que somos animales incorregibles que tres días al año se desbordan y se destroza todo. Cierto, somos incorregibles y abogamos por una ciudad gris con maceteros de plantas de plástico.
Este mismo mes, José Elías Bonells, del Servicio de Parques y Jardines de Sevilla recogía un artículo de Trees for Cities titulado Sin árboles no hay futuro en su blog. Refleja los beneficios económicos y sociales de los árboles urbanos: aumentan el valor de las propiedades, pueden incidir en la reducción de los costes de calefacción y refrigeración si se usan bien, ayudan a crear un sentido de lugar e identidad local (que se lo digan a los extintos olmos de la plaza del pueblo, a los robles y tejos de Junta de la cornisa cantábrica, a los cipreses del cementerio…), constituyen puntos de referencia (quizás haya que hacer un repaso a los topónimos que parten de una denominación arbórea, Manzanera, Perales, Nogueruelas, etc.). Añade también los más evidentes beneficios ambientales: reducir el efecto isla de calor urbano, dar sombra, eliminar el polvo y partículas del aire, absorber y desviar el sonido, reducir la velocidad del viento, dar cobijo a la vida silvestre y mejorar la calidad de un suelo contaminado. Pero quizás el mayor beneficio sea que crean BELLEZA, ese elemento tan poco funcional, tan prescindible y que a todos nos mueve y conmueve.
Cuando los árboles son grandes (y no estos conatos de árboles que se pretenden implantar en la ciudad) mayor es la persecución que reciben; que si una rama puede o ha caído ya, que si es un peligro para la ciudadanía. Un momento. Paramos a reflexionar. Decidido, hay que eliminar los coches, atropellan a los transeúntes, chocan entre sí, aparcan en las aceras con su correspondiente deterioro del medio y enfado de caminantes, contaminan y afectan a la salud diariamente (no solo en época de floración), son especies invasoras y se multiplican vorazmente, generan residuos y se deterioran desde el minuto uno de su nacimiento. Podemos iniciar con ellos la Lista de especies invasoras. En Teruel no nos invaden las acacias o las gleditsias, quizás en otros entornos más benévolos. Aquí un metro de vegetación se vende caro y todos tenemos ese anhelo del verde que nos invade cada vez que volvemos de paisajes del norte.
Ejemplo de que las especies
consideradas invasoras se mantienen
 en su función  y sus límites
Como se dice en el artículo, hay que velar por aumentar la cobertura del dosel vegetal, asegurar que las edificaciones puedan convivir con grandes árboles, implicar a la población en el cuidado y valoración del arbolado (no dar por sentado que la gente es incorregible), mantener los existentes y ampliar el número de árboles por persona (¿y si invertimos ese uno por cada 10 habitantes a 10 por cada habitante?). Vivir con y no vivir contra ellos.
Ahora es tendencia los árboles manejables, pequeños, siempre jóvenes porque son sustituidos por sus clones. Árboles de poco desarrollo en el tiempo, limitados, podados, que los hacen débiles y fácilmente sustituibles, y convierten la jardinería en un cambio de florero pues la planificación de ejemplares se hace con una manifiesta obsolescencia programada (la misma que nos fastidia en nuestros móviles y otros artilugios).
Que los árboles necesitan un cuidado y mantenimiento es claro, son seres vivos. Que es más miedo que realidad, también. Raramente un árbol se rompe o deteriora sin que antes se pueda observar su inminencia. Atención plena al entorno enriquece a todos, no solo al individuo sino a la comunidad que estamos a su sombra.
Camino del Polvorín: Rebrotes de las soforas que fueron taladas  hace unos años (derecha) y ciruelos rojos (izquierda) que sustituyeron 
a las anteriores en la acera incorrecta pues la sombra procede  y es necesaria desde la derecha.

sábado, 28 de abril de 2018

CON ÁRBOLES, NO HACEN FALTA TOLDOS

Ya solo queda un árbol.  Cuando la cultura del árbol desaparece, el mundo se plastifica.
¿Un mercado cobijado por las copas de los árboles? ¿Un paseo protegido con sonido ambiente de los pájaros que lo habiten? ¿Un microcinturón verde que arrope una ciudad que pretende ser turística para sobrevivir? ¿Algo que crece a tu lado, a tu paso? ¿ Practicar Shirin-Yoku (paseo bajo los árboles como terapia) en la propia ciudad? Qué lejos está siempre la utopía.

lunes, 9 de abril de 2018

EN SON DE PAZ (Cuaderno de campo)


Supervivientes donde los haya. A pesar de nuestra ambición.

LA SOMBRA DEL ARCHIVO HISTÓRICO

 No nos lo podemos permitir. Años de crecimiento echados a perder por una hipotética remodelación. Puede haber cambios, mejoras, pero ninguna se consigue al eliminar un árbol que aporta la frescura y el color verde del crecimiento. Una vez más, dos plátanos esta vez han desaparecido de nuestra compañía.

sábado, 7 de abril de 2018

LA ALTA ACACIA DE LA GLORIETA

La pared derribada del gobierno civil que Robert Capa fotografía como ventana a la desolación muestra un árbol llamativamente alto para la ubicación del suelo respecto al lugar de la fotografía. Es un árbol joven todavía y seguramente, como todas sus compañeras, es una acacia. ¿A qué altura estaba esa pared si el árbol está tan visible? ¿Era en la planta calle aunque el punto de vista del viaducto no nos lo indique? Sí, había una acacia más esbelta que sus vecinas como podemos comprobar al comparar la foto con la postal de la Glorieta. Podría ser esta la posición o la que aparece en un segundo plano más al fondo. En todo caso, sí era posible ver la copa de un árbol desde un piso elevado.

lunes, 19 de marzo de 2018

LOS FRUTALES COMO ÁRBOLES DE COMPAÑÍA

¿Y por qué no? ¿Por qué si en Sevilla o en Valencia los naranjos amargos iluminan las calles con sus frutos no hay otros frutales en las calles de las ciudades? ¿Solo tienen cabida los olivos trasplantados en las rotondas?
Muy pocos, pero hay alguno en algún rincón de Teruel y, a pesar de su marginalidad (siempre alejados de las calles de paseo y coches), incluso dan frutos. Aquí van dos manzanos (Escuela Hogar y curva fría de la calle Miguel Ibáñez) y una higuera en las escaleras que conectan la carretera de Alcañiz y el Puente de la Reina.

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL ÁRBOL ABRIGADO DE SAN JULIÁN

Otros árboles están abrigados en Teruel; el punto y el ganchillo son tendencia hoy en día, y una buena colección está en la residencia Javalambre. Pero este es que lo necesita. Está solo. Y casi solo en todo San Julián. 
Es un platanero, el árbol estrella de paseos y parques; en Teruel colonizan Ronda, Fuenfresca, Ensanche, ermita del Carmen, etc. Sí, son abundantes, pero este está solo.
Algunos tienen sus años y ya lucen gruesos troncos. Este no, pero es el único en su barrio.
El mimo que están demostrando en el barrio (su museo a cielo abierto, glorietas de nombres nuevos- Esperanto-, poemas a la vuelta de la esquina) se evidencia en la malla ajustada que han tejido para proteger lo poco verde que crece. 
Por eso está aquí: porque es único.

sábado, 7 de octubre de 2017

MENOS NO ES MÁS (Cuaderno de campo)


No hay árbol. No queda verde. No llueve. No renace. No crece. No es bonito. No importa. No encaja. No queda bien. No es propaganda. No es símbolo de camiseta. No tiene identidad. No es el ideal. No es lo que se esperaba. No es libre. No es imagen. No es belleza. No es natural. No es árbol. No está protegido. No se queja. No llora. No grita. Ya no queda árbol. Ya no queda aire. Ya no somos nadie.

jueves, 5 de octubre de 2017

MENOS NO ES MÁS


 El árbol es, como concepto e imagen, uno de los mejores elementos para identificar una institución, empresa, centro educativo... en fin, cualquier cosa. Es imagen de crecimiento, arraigo, fuerza, permanencia, naturaleza, diversidad en la unidad. Hay árboles en escudos, ex libris, editoriales, bolsas de plástico reciclables, camisetas, etc. 
Ya vale de enumeraciones, están por todos los sitios.
Pero cada vez menos en la realidad. Y un ejemplo de esa reducción a símbolo vacío, a fachada/máscara, es el cedro superviviente de la antigua guardería de la carretera de Alcañiz. Primero fue la eliminación de sus congéneres, se pasó a la amputación de sus raíces, la sequía de sus ramas inferiores y, por último, la drástica poda para acomodarse a la esquina que el edifico le concede tal como podemos ver en el cartel que lo publicita. Así que el árbol arrancaba su copa desde el primer piso y sobrepasaba el edificio. Algo no encaja porque ya se inicia desde el suelo del segundo piso, su copa no es simétrica, ya no crece a sus anchas como sí lo hacía antes.

jueves, 30 de marzo de 2017

ACACIAS DE LA VENTA DE LOS TOROS


Acacias, las omnipresentes y resistentes acacias. Ejemplares que representaron el arbolado urbano en los medios rurales y la presencia de lo natural en el medio urbano.
Aquí, camino de lo uno y de lo otro, se conservan dos hermosos árboles, con las heridas de la vida, probablemente con el recuerdo de la guerra por su situación.
Una acequia alivia su desgaste.
Ya en la imagen de 1957 se observa la copa frente a las edificaciones que aún perviven.

domingo, 26 de marzo de 2017

CEDRO EN RODAJAS

La intervención sobre los cedros de la antigua guardería va más allá. El tronco, convenientemente fileteado, luce los anillos que con paciencia ha desplegado a lo largo del tiempo. Su reserva en un extremo permite fantasear sobre el uso, triste, que se le va a dar.

jueves, 16 de marzo de 2017

CEDROS Y ARQUITECTURA BAJO LOS ESCOMBROS



El gran cedro desaparecido
La carretera de Alcañiz, y toda la barriada que lo circunda, ha mostrado y muestra una humildad arquitectónica y de espacios que recuerda su pasado rural. Barrio de corrales, eras y de urbanismo franquista sencillo para dar acogida en sus baratas y ultrabaratas edificaciones, solo vio destacar un matadero (felizmente respetado y reconvertido en edificio de la Banda Santa Cecilia), una iglesia en el solar de lo que fue la plaza de toros, el colegio de San Nicolás y... la edificación de 1964 de la que fuera única guardería con vocación de algo más que inaugurara la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja. La Ciudad Escolar pobló de nuevas ilusiones de desarrollo este lado de la ciudad alargada en que se fue convirtiendo Teruel. Después llegó la universidad y sus edificios personales con voluntad de destacar y de dar volumen a la vertiente norte de la ciudad. Y crecieron los bloques para los nuevos vecinos que ya hicieron Barrio.
Ahora tocan tiempos de demolición, caiga quien caiga y sin importar los valores asentados. El antiguo IES Segundo de Chomón hoy es una explanada horadada de nuevos cimientos. Ha dado igual la fortaleza de su construcción, de los árboles que le rodeaban. Una remodelación, no. Nuevo edificio, nuevo diseño, peores materiales. Son los tiempos.
En quince días, con una diligencia e inexorabilidad de excavadora, el edificio-guardería ha desaparecido. Un ejemplo de los principios arquitectónicos de Wrigth (plantas horizontales y abiertas, eje vertical con escaleras en el centro del edificio, aleros bajos y cubiertas planas, edificio de pequeñas proporciones, a la medida humana, casas adaptadas a la funcionalidad de los habitantes, prolongación del espacio interior en el exterior, inclusión del jardín como un elemento arquitectónico más), con una trayectoria que ha marcado generaciones, unos jardineros fieles a cada brizna de hierba que nacía (el mimo del señor Manolo), el oasis que iniciaba la cuesta hacia el norte, ya no existe. Han salvado (porque viene bien, no porque lo consideren digno de preservar) un solo cedro.

UNO Y TRINO, EL ÁRBOL INJERTADO (Cuaderno de campo)


lunes, 13 de marzo de 2017

Uno y trino, el árbol injertado


La floración simultánea de los almendros y los albaricoqueros de este año ha producido este prodigio en un árbol prodigioso. Dos ramas de almendro y una de albaricoquero comparten copa con un ejemplo de buena vecindad. 

domingo, 12 de febrero de 2017

AL OTRO LADO DEL MURO: EL PINO PROTEGIDO


Acorralado por la fiebre urbanizadora, en medio de una parcelación de muro de hormigón, se halla este pino silvestre, joven, escaso y desubicado pero vivo. Se ha quedado dentro, protegido por un muro impermeable que ha frenado la devastadora plaga de procesionaria (o quizás la sequía) que ha reducido a sus compañeros de repoblación a un esqueleto desamparado.
A la izquierda sus vecinos, a la derecha el Pinus sylvestris.